Amor en tiempos de colores

9 de Agosto - 3:45am

A veces el dolor nos lleva a hacer una introspección, y remueve sentimientos que no pueden ser descritos. En un intento de llevar a palabras ese procesamiento, escribí lo siguiente:



Yo prefiero el celeste. Vos el verde. Por cómo la sociedad construyó la connotación de ambos colores, todo indica que somos distintos. Nos obliga, indirectamente, a actuar de forma negativa con respecto al otro. Como si se tratara de un chip implantado en nuestro cerebro, como si fuera sacado de un episodio de Black Mirror, nos modifica la visión para ver en el otro a un enemigo.
Pero, ¿por qué dejar que un color defina mi percepción de las cosas? ¿Por qué dejar que eso influya en mi manera de pensar y actuar? ¿Por qué debería tratarte distinto? ¿Por qué debería amarte menos por no optar por mi color elegido, o directamente no amarte? ¿Por qué debería repetir acciones de otros, como si yo fuera una pieza más de dominó?
La pregunta reformulada sería, ¿debería? ¿Debería tratarte distinto? ¿Debería amarte menos?

¿Desde cuándo un color se volvió parámetro de nuestro accionar? ¿Desde cuándo un color es motor para el fanatismo extremo, en el que sólo implica el odio como lenguaje? ¿Desde cuándo un color tiene el poder de fomentar la intolerancia, hasta el punto en el que pase los límites más finos? ¿Desde cuándo un color determina nuestro vocabulario, de forma tal que de éste sólo salga agresión? ¿Desde cuándo un color tiene TANTO poder para dominarnos?

El color verde no te hace tan distinto a mí. Los dos luchamos. Los dos tenemos al mismo objeto como protagonista. Los dos, en varios puntos, convergemos. Los dos, en varios puntos, estamos de acuerdo. Pero nuestro orgullo es tan enorme que nos tapa la visión. Tenemos el pie, la excusa perfecta para poder empezar a pensar en conjunto en otras soluciones alternativas, pero en vez de eso preferimos agravar la grieta que nos separa en tantos aspectos como áreas tiene la vida. Obtuvimos la valiosa experiencia de que con organización y unidad todo se puede, pero nos olvidamos de que en el diálogo está la riqueza, y que la unidad se enriquece en la diversidad.
No tendremos potestad válida para definir que una Ley exista o no, pero sí tenemos el poder de decidir cómo actuamos, sabiendo que mi actitud influye en la del otro, y que la suma de ambas, con otras actitudes en conjunto tienen el poder de transformar una realidad.

Yo decido que mi acción primordial sea amar, y que el resto de todas las acciones se construyan sobre un amor. Pero no un amor hippie, una realidad en el que todos disfrutamos en armonía porque pensamos igual. Eso es totalmente utópico, y casi imposible de alcanzar.
Se trata de un amor distinto, un amor hecho persona.
Un amor que no condena, un amor que no excluye, no estigmatiza, no criminaliza, no juzga.
Es un amor inmensurable, inmedido.
Un amor que desborda, que no se pone límites para terminar ni empezar.
Un amor que perdona y sí olvida.
Un amor que pone en primer lugar al otro, y por lo tanto es lo totalmente opuesto al egoísmo.
Un amor que vivió en carne propia la verdadera empatía.
Un amor que todo lo transforma.

No te voy a amar menos porque decidiste preferir un color que, socialmente asignado, es el opuesto al mío. No voy a hacer uso (o abuso) de la agresión sólo porque no comparto tu ideología. No voy a dejar de hablarte porque no estamos de acuerdo en ciertas cosas. No voy a juzgarte o estigmatizarte porque tus acciones difieren de las mías.
Porque no voy a dejar que un color corrompa la única cosa inmerecida que recibí durante toda mi vida, la única que se me fue, es y seguirá siendo dada sin límites: el amor.

Porque al fin y al cabo, el verde y el celeste son simplemente eso: un color. Lo que representa el que yo elija poco y nada tiene que ver con mi preferencia, si yo no lo respaldo con mi forma de vivir.
Desde mi experiencia personal, no me puedo callar y ser indiferente, porque el amor que me llena merece ser compartido, y alcanza la plenitud cuando veo que otro lo experimenta por primera vez.
Por eso, no voy a dejar de amar al color opuesto. No voy a dejar de luchar, desde donde estoy y dentro de mis posibilidades, porque la realidad de esas mujeres, que tienen la enorme presión de tomar una decisión tan drástica, cambie. Porque ese amor también puede llegar a ellas y transformar su realidad, no a partir de que una Ley exista o no, sino porque actúa desde la experiencia personal. Y eso nadie lo puede evitar, modificar o arrebatar.
No voy a permitir que otro color se pierda la oportunidad de experimentar el amor más grande de todos. Porque el verdadero amor no distingue colores.

Por ahora ganó el color celeste, pero yo no estoy festejando.
No canto victoria porque entiendo que la guerra todavía no termina y muy lejos está de ser ganada. Porque entiendo que la verdadera victoria no se la lleva un color, sino el amor.
La guerra estará ganada cuando el amor prevalezca por sobre todas las cosas.
Cuando el amor gane, va a haber victoria absoluta.
Y ese es el color verdadero.

Tres cosas durarán para siempre: la fe, la esperanza y el amor; y la mayor de las tres es el amor.
1 Corintios 13:13

2 comentarios:

  1. Podemos discutir del amor y de los colores y hasta de las bestialidades que se dicen en el senado o de los dinosaurios. Pero mientras las mujeres siguen abortando ahí afuera y muriendo. Las cosas por su nombre, el aborto es clandestino o legal. Al ser legal se puede seguir luchando entre todos unificandonos para evitar que esto llegue a ocurrir. Al ser clandestino todo sigue igual, si no fuera por las luchadoras"pañuelo verde" esto no se estaría viendo y resolviendo. Hay que entender que esto es algo mas que colores, unicornios y amor. Se mueren mujeres porque las políticas miran al cielo.

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    1. No se trata de unicornios y amor. Y tenes razon, siguen muriendo y ese es el problema. Y tenes razon en un monton de cosas y en que como iglesia y cristiamos no hemos estado. Es un palo en la nuca por todo lo que no hemos hecho. Y te pido perdon. Te pido perdon por todos los insultos que seguro recibiste de muchos que se dicen pro vida, y aunque no te hayan insultado a vos quizas, por todo los que recibieron tus compañeras. Creemos que una muerte no se resuelve con mas muertes y estamos dispuestos a hacer de todo para que no ocurran mas muertes de mujeres, porque abortan si, pero eso es lo que se expresa, en realidad hay dolor y sufrimiento detras de cada pensamiento de aborto. Y queremos hacer lo que no hicimos antes. Perdon por querer hacer algo tarde. Y perdon tambien por todas las cosas que la Iglesia a hecho en nombre de Dios. Pero nosotros somos los culpables, no Dios. Y el te ama a vos. Un abrazo

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